domingo, 9 de mayo de 2010

Ermita de San Lorenzo de Cortina: estudio artístico

En lo alto del Llaranes presiderúrgico se alza, a la izquierda de la calzada, la pequeña ermita de San Lorenzo de Cortina. De su original estilo prerrománico sólo conserva una ventana geminada que se sitúa en la actualidad sobre la puerta de entrada al templo y dos sencillos arcos de descarga. La primera podría fecharse en torno a los siglos IX y XI, estando tallada en un bloque monolítico de caliza, con decoración sogueada y moldura de resalte. Tiene dos vanos de arcos de herradura, tan sumamente cerrados que llegan a formar una circunferencia completa. El modelo se repite en varias zonas de la comarca como San Martín de Laspra y San Cipriano de Pillarno. Los arcos de descarga se abren encima de la puerta principal de la ermita y sobre la ventana de la fachada Sur.
El templo ha sufrido numerosas y deficientes reformas que han ido cambiando el aspecto del mismo, desconociendo el original prerrománico. Sí sabemos la apariencia que tendría en el siglo XII, con un cementerio adosado al muro Sur y, probablemente, parte del testero. Testigo de ello son los ocho esqueletos que se encontraron en las excavaciones arqueológicas de 2002 y 2003 y los dos cipreses que fueron talados no hace muchos años. La ermita estaría encalada y sin espadaña.
En el siglo XVIII siguen existiendo los cipreses pero en el lugar que hace unos siglos ocupaba la necrópolis se encuentra una sacristía de la que también se encontraron restos en las excavaciones. El templo seguiría encalado y sin espadaña.
Hasta la Guerra Civil la ermita poseía un atrio construido en el siglo XIX, época en la cual, probablemente, se reforma la sacristía, reduciéndola de tamaño en cuanto a planta y altura se refiere. Sigue careciendo de espadaña y está encalada.
Llega Ensidesa y se produce en el templo una restauración integral en la cual se desencala, se derruye la sacristía y se añade una espadaña de un solo vano construida en ladrillo que alberga una campana realizada en Trubia, sobre la que se sitúa una cruz. En esta época se cargan de cemento las fachadas Norte y Este, siendo una fatal obra, pero gracias a la cual conservamos la ermita. En el interior también se realizan obras en las cuales se cubren el testero y algo menos de la mitad del resto de paredes con losas de pizarras, se añade un nuevo coro y se cubre con chapas la cubierta interior original. Antiguamente tenía una pila bautismal, que sería retirada a las naves de la Divina Pastora y, ahora, probablemente, se halle en algún templo de la comarca o de la región o simplemente haya sido destruida. Sin embargo se conserva en el templo actual la original pila de agua bendita, tallada en un bloque monolítico de piedra caliza y de poca capacidad.
Recuerdo también de su antigua función parroquial es el altar-retablo, de estilo gótico florido con vides y espigas (símbolos de la eucaristía). Del original solo se conserva el sagrario, que fue guardado por algún vecino de la zona durante la Guerra Civil, etapa durante la cual se incendió parte de la ermita, entre ello, el retablo original. La mesa-altar tiene tres tallas, la del medio es el Cordero de Dios y a sus lados sendos escudos en blanco. La hornacina principal la preside la Inmaculada, una imagen de pasta de madera, realizada a finales de los años 40 o principios de los 50 en Talleres Olot (Gerona). Es una imagen de gran calidad y en la peana se representa una serpiente con la boca abierta y a la que la Inmaculada pisa (símbolo del pecado). La mesa y el retablo serían separadas en los tiempos en que D. José Antonio y D. Marcelino ejercieron en la parroquia como párroco y coadjutor respectivamente.
El retablo posee dos peanas laterales. En la derecha se encuentra una figura de San José con el Niño, de la misma época y talleres que la Inmaculada. Se conoce la autoría de estas dos imágenes gracias a unos sellos que hay en sus partes traseras que pone: “Arte Cristiano/Olot” y que fueron descubiertos por José Ángel del Río Gondell, Rubén Domínguez Rodríguez y José Carlos Valdés Álvarez, todos ellos vecinos y estudiosos de la historia del poblado. En la peana izquierda de halla una talla moderna de San Lorenzo, de autoría desconocida y que probablemente ha sido introducido en la capilla coincidiendo con la restauración integral de los 60. Pese a ser una figura moderna es de indudable calidad, prestando su autor mucha atención en los pequeños detalles y en el resultado final. Un claro ejemplo de calidad es el uso de pan de oro en ciertas partes de la obra. La imagen sale en procesión junto con la Inmaculada y San José con el Niño el domingo más próximo al 10 de agosto.
En agosto de 2005 fueron entronizadas en la capilla dos antiguas tallas que fueron encontradas por José Ángel del Río Gondell tras el retablo de la capilla. Son dos figuras del siglo XIX que se corresponden con el primitivo San Lorenzo y un San Antonio. Para ser puestos en un lugar preferente se encarga al artesano local Álvaro Caso la elaboración de unas réplicas de las peanas originales del retablo para ser colocadas a ambos lados del mismo.
La figura primitiva de San Lorenzo está realizada en madera de frutal y policromada en algún taller popular de la zona. Se trata de escultura que tiene un importante valor histórico y sentimental, pero no artístico pues es inexpresiva y poco detallista en ropajes y anatomías. Aparece en una posición frontal y simétrica de gran rigidez sobre una peana de ocho centímetros de altura que, debido a su estado, tuvo que ser restaurada en 2005 junto con la imagen por Natalia Paíno, quedando un excepcional resultado. La otra imagen que apareció junto con el antiguo San Lorenzo, una representación de San Antonio, es de mucha mejor calidad y material (nogal). También sería realizada en un taller popular de la zona y es estática, a pesar de un intento de movimiento con la pierna izquierda . Viste un hábito franciscano con pliegues geometrizados que presentaba, antes de la restauración efectuada en 2005 por Mónica Ruiz, varios repintes negros y verdes y que, tras retirarlos, apareció el marrón original con cuadraditos realizados en pan de oro. Sobre la mano izquierda, de tamaño muy exagerado, hay un libro y sobre el mismo debería haber un niño que en esta representación no se conserva. Tanto la figura antes citada del viejo San Lorenzo y ésta de San Antonio fueron encontrados junto con otros escasos restos podridos de otra figura cuya advocación desconocemos.
Otras imágenes que hay en la capilla son, por ejemplo, una representación de San Antonio, de después de la Guerra Civil y de Talleres Olot, una de Santa Bárbara restaurada recientemente, una de la Virgen de Guatemala donada por la feligresa Covadonga Vega tras su viaje a México, lugar con el que Llaranes siempre tuvo buena relación y se celebra todos los 12 de diciembre una misa en honor a ella en la capilla, situándola en un lugar preferente. Otra imagen de interés es la del Niño Jesús, de tradición en todas las iglesias católicas y que fue realizado en Talleres Olot a finales del siglo pasado o principios de este.
En 2006 se realizan unas obras de cuidado en paredes y techos y, casualmente, la persona que realiza las obras encuentra unas pinturas murales bajo la pintura blanca. Se hacen varias prospecciones y aparece pintura geométrica en todas ellas con franja perimetral en ocre. El contenido del retablo no se sabe debido a la pizarra añadida en los años 60. Sin duda alguna sería buenísimo recuperar dichas pinturas y restaurar integralmente la ermita.

Fotos: Benjamín Lebrato
EL BOLLO 2010

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