miércoles, 12 de enero de 2011

El fútbol avilesino nació en Llaranes

Así es. No hay lugar en Avilés donde este deporte estrella haya tenido tanta importancia como en la parroquia de Llaranes.
El fútbol avilesino nació de la mano de Ramón Fernández Arenas, el cual nació en Molleda y, tras su regreso de Estados Unidos (país al cual partió en 1889), se instala en la calle Llano Ponte, concretamente en el número 8, donde él comienza a impartir clases de inglés y de contabilidad. A su regreso, también intenta que el baseball se comience a practicar en Avilés, pero sin duda, destacaría por ser el impulsor del fútbol en la ciudad.
Ramón funda en el año 1903, el nuevo equipo de fútbol Avilés Sport Club, durante una reunión celebrada en el Teatro-Circo Somines. Tras unos ensayos previos, en el prado de Pachulín, se preparan para el primer partido.
El primer partido de la historia de Avilés se celebra dentro de la parroquia de Llaranes, en el conocido prado del Carnero, ubicado junto a la cantera de Bustiello, en la ladera oeste del promontorio, donde en la actualidad se encuentran las naves de la Divina Pastora. Se había propuesto que el partido se jugara en el mismo prado donde se había entrenado, el de Pachulín, pero debido a que éste no cumplía con las medidas reglamentarias, se optó por disputar el partido en el del Carnero. De todas formas ambos espacios están en la parroquia de Llaranes.
Esta cita tiene lugar el domingo 11 de octubre del año 1903, a las cuatro de la tarde (con media hora de retraso). Jugaba el Avilés Sport Club contra el Oviedo Foot Ball Club, concluyendo el partido con un empate a ceros.
La venta de las localidades se hacía en la sombrerería de Simón Morales, ubicada en pleno centro de Avilés, en la calle La Cámara.
A la marcha de los visitantes, y según dicen Alberto Rendueles y Jorge Valverde en su libro Avilés y su fútbol, los avilesinos acompañaron hasta la estación del ferrocarril a los ovetenses, y ante la partida del tren “se les ofreció una entusiasta despedida y los clamorosos vivas a Oviedo fueron correspondidos con idénticas aclamaciones hacia Avilés”.
La plantilla de ese partido estaba formada por Ramón Fernández-Arenas (portero), José Ibarra, Pío Carreño, Alfredo Alonso Kopp y Juan Menéndez como defensas, Policarpo Hevia, Isaac Fernández, Javier Bustelo, Recalde y Manuel Revuelta como medios y Sabas Villamil, Eusebio Abascal, Jesús Gutiérrez, Enrique Pérez, Antonio Orobio e Ismael Fernández como delanteros.
Los partidos siguieron en Llaranes, en el campo del Carnero, pero en el año 1905 se inauguran en dicho lugar unas pistas ciclistas, figurando entre los actos de inauguración un partido de fútbol.
Con la llegada de Ensidesa se constituyen numerosos y excelentes grupos de empresa, algunos contando con numerosos socios como el grupo de montaña.
El 5 de septiembre de 1956 se fundó el Llaranes C.F., siendo su primer socio don Ángel Álvarez Fernández, actualmente presidente del renacido Llaranes C.F., fundado en el año 2000. Previamente (1954) a la fundación del primer equipo, ya se jugaba al fútbol en Llaranes en el mismo terreno donde está actualmente el campo, junto a la zona conocida como Les boleres. Se usaba como vestuario el popular hórreo enclavado junto al terreno de juego.
El estadio tiene por nombre Santa Bárbara, lo que es de destacar porque en Llaranes se fundaron dos templos bajo esta advocación. El templo deportivo y el templo religioso.
En el año 1975 entra como presidente del Llaranes C.F. Juan Muro de Zaro, pasándose el equipo a llamar C.D. Ensidesa.
Actualmente el equipo, fundado como ya dije en el 2000, tiene el nombre del poblado, y juega en el estadio de Santa Bárbara, hoy rebautizado con el nombre de Juan Muro de Zaro, y cuya construcción (gradas), dividida en dos fases, data de 1965 y 1967.
Con estos datos podemos decir que el fútbol avilesino nació en Llaranes, y alcanzó su máximo esplendor también en Llaranes, con vecinos del barrio como Enrique Castro “Quini”, calificado por muchos como el más famoso futbolista asturiano de todos los tiempos.
La Nueva España
Miércoles, 12 de enero de 2011

sábado, 8 de enero de 2011

Nuestro patrimonio brilla de nuevo (y II)

Si en el anterior número hablábamos de los edificios, en este hablaremos del resto del patrimonio. En cuanto a obras pictóricas las intervenciones más destacables son las realizas en el cuadro de José Francés, conservado en el Ayuntamiento y restaurado por Bernardo Díaz y la recuperación de parte de los murales que Espolita pintó en la iglesia parroquial del Sagrado Corazón de Villalegre a mediados del pasado siglo. Estas pinturas se estaban perdiendo, aunque ya se han salvado gracias al arreglo de la techumbre, principal causa del deterioro debido a las filtraciones de agua.
En cuanto a figuras se pueden destacar las restauraciones efectuadas en el retablo de la iglesia parroquial de Miranda y en la imagen de María Auxiliadora de Llaranes, una imagen de autor desconocido del siglo XIX a la que se le añadieron varias repolicromías a lo largo de su vida y que fueron retiradas en la intervención de Mónica Villabrille y Blanca Rodríguez. Las imágenes de San Pedro y San Juan Evangelista ya se pueden observar en sus correspondientes capillas, en Rivero y Galiana respectivamente. Amabas imágenes presentaban un color negruzco producido por los humos centenarios de las velas y que ha sido retirado en ambas restauraciones, lo que ha dado lugar a críticas tanto a favor como en contra.
En la iglesia de San Nicolás de Bari se ha modificado el sagrario, para adaptarlo a los usos acordados en el Concilio Vaticano II, tras la remodelación del presbiterio del templo. Félix Granda dibujó hace años unos bocetos para la elaboración de este sagrario, pero nunca se realizó. Ahora, sus herederos (Arte Granda) han hecho realidad esta obra a partir de los dibujos originales.
Es de destacar también la labor que se está realizando en la restauración de la hemeroteca de “La Voz de Avilés”, así como la que se va a realizar en el “Fuero gemelo” adquirido este año por el Ayuntamiento de Avilés y algunos colaboradores.
En el resto de concejos que conforman en Alfoz de Gauzón, también se restaura. En Castrillón se está recuperando el mítico castillo de Gauzón, obra llevada a cabo por los arqueólogos Alejandro García e Iván Muñiz, que coordinaron también la restauración del Monasterio de la Merced. Además se está restaurando el complejo minero de Arnao, que ya terminó la fase de la locomotora “Eleonore”, adquirida en Bélgica en 1880 por la RCAM . Se restauró también la torre de la Iglesia de San Martín de Laspra, en Piedras Blancas, que se encontraba en mal estado.
En Gozón se restauró el cabildo de la Iglesia de Luanco y se intentará rescatar el mural de Antonio Suárez que se encuentra en el interior del viejo Ayuntamiento, a punto de ser demolido. También está pendiente de restauración la capilla de Susacasa, declarada Monumento Histórico.
En Illas se recupera la primitiva iglesia de La Peral y en Corvera se rehabilitó el viejo Ayuntamiento, en Nubledo, y que ahora alberga el Archivo Histórico del concejo.
Otros elementos van a ser restaurados y ya tienen su propio plan de intervención como son las capillas de San Lorenzo de Cortina, en Llaranes y la de San Pedro de Pipe, en Pillarno. Otros edificios de gran valor se quieren demoler como es el caso de la Iglesia de San Juan de Nieva, una joya única en Asturias, otros esperan a que alguien se acuerde de ellos, como la capilla de San Roque y Santa Apolonia de Villalegre o la del Espíritu Santo de Logrezana y otros ya se han demolido, como la magnífica Azucarera de Villalegre, y cuyos terrenos esperan, algún día, a albergar un simple edificio de viviendas mientras solo queda la chimenea como recuerdo de otra época.
El Revistín, Diciembre de 2010
Número 87