viernes, 13 de abril de 2012

Arnao y Llaranes: aproximación histórico-social


Como todo poblado paternalista, Arnao y Llaranes nacen con la implantación de una empresa. Así, en Arnao, junto a la playa, se construyen allá por 1833 las instalaciones que darían cabida a la Real Compañía Asturiana de Minas y, en el vecino concejo de Avilés, junto a su Ría, nace el poblado obrero de Llaranes a la vera de la Empresa Nacional Siderúrgica S.A. (ENSIDESA), que se instala allí a mediados de los años cincuenta del pasado siglo XX.
El objetivo de estos poblados es albergar a los trabajadores de la compañía, ya que muchos proceden de otras zonas de España y Europa. Además, ponen a la disposición de todos éstos una gran diversidad de servicios y dotaciones para su disfrute por parte de todos los trabajadores y sus familias.
Comenzando por Arnao, podemos decir que la explotación minera se remonta hasta 1593, poco después de que el fraile carmelita descalzo del Monasterio del Carmen de Valladolid escribiese al rey Felipe II, sobre la existencia de una piedra negra parecida al carbón vegetal. Desde entonces existe una explotación minera en Arnao, pero no fue hasta los años 30 del siglo XIX cuando la RCAM se establece aquí. Se convierte así en la primera mina documentada en España, la única submarina, y la primera que incorpora el ferrocarril en sus instalaciones, en 1836, con la popular “Eleonore”.
El origen de ENSIDESA es más moderno, pero no por ello menos importante. La empresa se constituye oficialmente el 15 de junio de 1950 por decreto del Gobierno, aunque no comienzan las obras hasta un tiempo después. En este decreto el Gobierno encomienda al INI (Instituto Nacional de Industria) la creación de una empresa siderúrgica. Aunque no se pensó desde un principio en Avilés, puesto que se barajaron también las posibilidades de ubicar la factoría en Llanera, punto donde confluían tres ferrocarriles distintos: Ferrocarril Vasco, Ferrocarril de Langreo y RENFE. Pese a esto, el INI se decantó por Avilés debido a la importancia de su puerto, más económico que el ferrocarril.
Centrándonos ya en las viviendas de los poblados, y comenzando por Arnao, podemos decir que se construyen distintos modelos de edificios, según el cargo que ocupase el trabajador en la mina. Empezando por la popularmente conocida como la “casona”, vivienda del director, de tres plantas (la última abuhardillada) y que incluía en su recinto el único edificio religioso del poblado, que describiré más adelante.
Seguimos en el poblado de Arnao, el cual se distribuye de forma lineal en la carretera de Salinas a Piedras Blancas se pueden diferenciar las viviendas de directivos y de técnicos, separadas por el río. Se divide en dos barrios: el de la Castañalona, dotado con unas 280 viviendas (núcleo principal) y el barrio de La Fábrica (la zona más antigua y la más cercana a la fábrica).
En Llaranes el poblado se divide en una zona para Capataces, con jardines, desván y un diseño exterior del edificio de mayor calidad que el de los obreros, para los que se dispone la mayor parte del poblado, predominando los denominados “pabellones” de dos plantas y las “pantallas” de tres plantas. Para ingenieros se disponían también unos edificios conocidos como “estrellas” por su forma en planta, y que constan de seis plantas, desván y sótanos destinados a carbonera.
En lo que al edificio religioso respecta, en Arnao no existe más que una capilla de muy buen gusto adosada a la casa del director, de muy reducidas dimensiones, construida en la segunda mitad del siglo XIX en ladrillo macizo revocado y con orientación canónica con el altar hacia el este. En su lado sur es de destacar una triple arquería y una puerta con pequeños capiteles. El tejado, como el de la casona es zinc y dispone de una pequeña espadaña sin campana. El interior actualmente se encuentra hueco pero en otro tiempo ocupó el altar un retablo neoclasicista con la imagen de la Virgen en su hornacina principal.
En Llaranes la iglesia ha sido denominada como la “Capilla Sixtina del vanguardismo religioso español”, debido a la inmejorable calidad que presentan sus pinturas al fresco, mosaicos y vidrieras, todo ello obra del artista madrileño Javier Clavo. Su arquitecto principal fue Juan Manuel Cárdenas aunque su compañero de proyecto, Francisco Goicoechea también se ve reflejado en algunos aspectos, como el altar central. Su cimborrio se encuentra completamente pintado al fresco, así como las pechinas y pilares que lo soportan. Otra joya de este templo es el retablo renacentista, procedente del pueblo de Tubilla del Lago, perteneciente a la Diócesis de Burgo de Osma, que fue comprado en el rastro de Madrid y restaurado en los talleres del Museo del Prado.
Otro aspecto muy importante, y en lo que las empresas suelen implicarse bastante, es en la educación de los hijos de los productores. En Arnao están las escuelas del Ave María, una auténtica joya construida en ladrillo en 1912. Pero la belleza de este edificio radica en los hermosos murales que en la parte trasera se exhiben. Son murales prácticos, una forma distinta de enseñar. Cuando el tiempo acompañaba, la clase se daba en el exterior utilizando como base estos murales. Hay de todo: desde un reloj para aprender las horas, hasta un mapa en relieve con los ríos y montañas, pasando por una tabla que recoje la Historia de España. Estas fantásticas obras debería de protejerse y restaurarse cuanto antes, si fuese posible.
En el Llaranes de ENSIDESA (pues tiene orígenes prehistóricos), se crea primero el colegio María Milagrosa, a cargo de las Hermanas de la Caridad, que se ingura en el año 1957. El edificio, que en un primer momento se proyectó como el único colegio de Llaranes, es de un excepcional diseño tanto en arquitectura como en artes decorativas, donde dejaron su sello los artistas Javier Clavo (el mismo que pintó la iglesia), Juan Ignacio Cárdenas (primo carnal del arquitecto) y Luis Echánove (tío del actor Juan Echánove), en un total de dieciséis fantástivos murales. Después, debido al gran crecimiento de la población infantil, la empresa se ve en la obligación de construir unas “escuelas provisionales” conocidas como “tubos” por su forma semiesférica. De provisionales tuvieron poco, pues estuvieron en funcionamiento desde 1957 hasta 1978. Después se inaugura el colegio masculino donde en un principio se planteó instalar el economato. Aquí se deja ver más la huella de Goicoechea, en la extraordinaria escalera helicoidal del interior. Se inaugura este centro, dirigido por los Padres Salesianos, en 1959, es decir, dos años después de la inauguración del femenino.
Para terminar con los edificios singulares no podemos olvidar el economato. Esa instalación que ofrecía los productos a un bajo precio y cuyos clientes solo podían ser los trabajadores de la empresa, que disfrutaban de distintos beneficios.
El eficio para el de Arnao es un precioso inmueble de planta rectangular ubicado en la carretera de Salinas a Piedras Blancas. Su tejado es, como la mayoría de los edificios de esta fábrica, de zinc, con una especie de tendejón hacia la carretera. Actualmente mantiene su uso comercial.
En Llaranes se diseña un edificio con una gran bóveda de vidrio, de las primeras (sino la primera) de las que se construyen en España. Fue inagurado en 1962 y posee dos murales en la sala central, obra del pintor Luis Echánove. Tiene dos plantas y continúa con el uso comercial.
Ahora, estos dos poblados son conscientes (en su mayor parte) de la importancia histórica y en algunos casos concretos también artística que poseen. Por ello, en Arnao se ha decidido rehabilitar parte de las galerías de la mina, el castillete y el casino (pegado a la torre), para instalar allí un museo que nos haga comprender mejor la historia del yacimiento, y, a su vez, introducirnos en las entrañas de la mina. Esta labor se lleva realizando desde el pasado año y ha consistido en la restauración del castillete, galerías, la locomotora “Eleonore” y la adecuación del entorno y del casino. Felicito a los responsables por la obra llevada a cabo y doy la enhorabuena a los vecinos de Arnao, que por fin van a poder conocer su historia.
En Llaranes comenzamos este año a ponerlo en valor. El poblado en sí, único en España y de los pocos que hay en Europa de la calidad de este, es un museo del paternalismo industrial. Por ello, una entidad cultural del barrio se ha puesto en marcha para crear un Centro de Interpretación (en vista de las numerosas visitas turísticas vistas ultimamente) y también realizar visitas guiadas.
Debido al gran interés que tienen estos dos poblados, y de sus numerosas cosas en común: vecinos de Arnao, les invito a conocer Llaranes. Vecinos de Llaranes, les invito a conocer Arnao.
Revista de la A.VV. Santa María del Mar
2012

sábado, 7 de abril de 2012

Iglesia Parroquial de Santa Bárbara de Llaranes










“Capilla sixtina del vanguardismo religioso del norte de España”Alberto del Río Legazpi
Así calificó hace años el historiador avilesino Alberto del Río Legazpi a la iglesia parroquial de Llaranes, y nos lo volvió a recordar en su magnífica conferencia impartida dentro de la programación del cincuentenario del poblado, en 2007.
El templo de Llaranes se proyecta dentro de un poblado obrero dotado de todo tipo de servicios: economato, escuelas, parques, jardines, cine y que hoy en día conforman el nuevo barrio, reconocido como una auténtica joya dentro del patrimonio industrial.
Y su iglesia no podía ser menos. El viejo templo de San Lorenzo (hoy capilla) ubicado en la zona popularmente conocida como Llaranes Viejo, y atendida por el después primer párroco de Santa Bárbara, don José Borbolla, no podía acoger ya a tal cantidad de gente venida de toda España para trabajar en la nueva factoría llamada ENSIDESA.
Entre que se inician las obras y se consagra el templo, pasan quince meses con un gasto de 4.500.000 de pesetas, pese a los diez meses y 2.000.000 de pesetas iniciales citados en los proyectos del año 1954. Durante este tiempo las Misas se realizan al aire libre, en la Plaza Mayor, aunque en el último año, cuando la iglesia ya estaba casi a punto, ya se realizaron algunos actos como las primeras comuniones (según recuerdos de antiguos vecinos). Finalmente, la iglesia se consagra el día 1 de noviembre de 1959 en presencia del Arzobispo de Oviedo Lauzarica.
La historia de la parroquia de Santa Bárbara daría para otros muchos trabajos, algunos ya publicados, por eso vamos a ceñirnos a dos datos que creemos que pueden ser interesante destacar. El primero serían las controversias creadas acerca de la advocación del templo, pues en la parroquia de Llaranes, desde hacía siglos, había sido la de san Lorenzo, como bien defiende el párroco don Ángel Garralda en su libro “Avilés. Su fe y sus obras”: “Hubiese seguido siendo un magnífico patrono, S. Lorenzo el de las parrillas, algo así como profeta y propulsor desde hacía siglos del futuro complejo de Ensidesa…”. El otro dato interesante podría ser citar, al menos, los sacerdotes principales que pasaron por la parroquia, sin entrar en detalles, serían: don José Borbolla, don José Espiña, don José Antonio Álvarez y el actual, don José María Murias.
Centrándonos ya en el aspecto artístico de la iglesia, tenemos que decir que en los primeros planos y proyectos se barajaba la posibilidad de que la torre campanario estuviese remata por un adorno que recordase a los hórreos asturianos. Esto no debió gustar mucho en el arzobispado y se sustituyó por un remate más clásico.
El templo es de planta de cruz latina de notables dimensiones (nave de 46x12 metros), con un crucero cuadrangular rematado con un bonito cimborrio o cúpula octogonal. Un atrio, hoy en día con rejas, recorre el frente y parte de los costados norte y sur. Sobre el hastial, se eleva una torre-campanario de 25 metros de altura. El diseño del edificio es personal de Juan Manuel Cárdenas y, el coautor del proyecto del poblado (Francisco Goicoechea Agustí) solo le dio un toque personal a las pilas de agua bendita y bautismal y a los altares.
En el interior es de destacar el hermoso retablo renacentista procedente de la localidad burgalesa de Tubilla del Lago, de pequeñas dimensiones (adaptado con un marco más grande a las grandes trazas de la parroquial de Llaranes), y que fue comprado por ENSIDESA en el rastro de Madrid y restaurado en los talleres del Museo Nacional del Prado por Cristóbal González Quesada. La obra que consta de cuatro tablas laterales que representan escenas de la vida de Jesucristo, otra superior representando la Crucifixión y una predela inferior de tres tablas con imágenes de santos. La obra es del siglo XVI, de autor anónimo y tiene una imagen de Santa Bárbara, copia de una alemana del s. XIII.
Pero sin duda alguna lo que más llama la atención en la iglesia de Llaranes son sus pinturas, vidrieras y mosaicos, realizado todo ello por el polifacético artista madrileño, Javier Clavo (1919-1994). Los mosaicos recorren, con las escenas del Vía Crucis, la nave principal realizados todos ellos con teselas blancas y negras y con resaltes en color dorado. En cuanto a mosaicos realiza, para los altares de las capillas laterales, un Sagrado Corazón y una Inmaculada. En la nave principal, sobre cada altar, realiza mosaicos de San Juan, San Agustín, la Virgen de Covadonga y la virgen del Carmen.
También realiza vidrieras, pequeñas que recorren toda la iglesia y dos enormes y monumentales obras en cada una de las capillas laterales, una del Calvario y otra sobre la multiplicación de los panes y los peces.
Pero si algo hace única a nuestra iglesia parroquial eso son los frescos que realiza por todo el crucero y por la cúpula. Los pilares que sostienen el cimborrio y que enmarcan la nave y el presbiterio, se encuentran decorados con imágenes de los Evangelistas, Apóstoles y Profetas Mayores. La cubierta de la cúpula es abstracta y Javier Clavo llegó a autorretratarse en uno de los apóstoles que hay sobre el lema “Yo soy la vida”, concretamente el vestido con hábito azul y blanco. Esa parte de la iglesia está decorada al cien por cien, como si el autor tuviera miedo a dejarse algún hueco en blanco y siendo lo que hoy en día más fascina a uno cuando ve esta iglesia por primera vez. Javier Clavo, autor de esta maravillosa e impresionante obra dejó su sello para siempre bajo el profeta Daniel, con su firma “Pintó Clavo en 1957”.
Si Llaranes es único por su calidad arquitectónica también esta iglesia es única en las de su categoría y por ello, amigo lector, te invitamos a que vengas a conocerla y, así, ir recuperando y fomentando, más aún si cabe, los atractivos de la ciudad de Avilés, que son muchos y de una gran calidad.
Revista "EL BOLLO"
2012