sábado, 7 de abril de 2012

Iglesia Parroquial de Santa Bárbara de Llaranes










“Capilla sixtina del vanguardismo religioso del norte de España”Alberto del Río Legazpi
Así calificó hace años el historiador avilesino Alberto del Río Legazpi a la iglesia parroquial de Llaranes, y nos lo volvió a recordar en su magnífica conferencia impartida dentro de la programación del cincuentenario del poblado, en 2007.
El templo de Llaranes se proyecta dentro de un poblado obrero dotado de todo tipo de servicios: economato, escuelas, parques, jardines, cine y que hoy en día conforman el nuevo barrio, reconocido como una auténtica joya dentro del patrimonio industrial.
Y su iglesia no podía ser menos. El viejo templo de San Lorenzo (hoy capilla) ubicado en la zona popularmente conocida como Llaranes Viejo, y atendida por el después primer párroco de Santa Bárbara, don José Borbolla, no podía acoger ya a tal cantidad de gente venida de toda España para trabajar en la nueva factoría llamada ENSIDESA.
Entre que se inician las obras y se consagra el templo, pasan quince meses con un gasto de 4.500.000 de pesetas, pese a los diez meses y 2.000.000 de pesetas iniciales citados en los proyectos del año 1954. Durante este tiempo las Misas se realizan al aire libre, en la Plaza Mayor, aunque en el último año, cuando la iglesia ya estaba casi a punto, ya se realizaron algunos actos como las primeras comuniones (según recuerdos de antiguos vecinos). Finalmente, la iglesia se consagra el día 1 de noviembre de 1959 en presencia del Arzobispo de Oviedo Lauzarica.
La historia de la parroquia de Santa Bárbara daría para otros muchos trabajos, algunos ya publicados, por eso vamos a ceñirnos a dos datos que creemos que pueden ser interesante destacar. El primero serían las controversias creadas acerca de la advocación del templo, pues en la parroquia de Llaranes, desde hacía siglos, había sido la de san Lorenzo, como bien defiende el párroco don Ángel Garralda en su libro “Avilés. Su fe y sus obras”: “Hubiese seguido siendo un magnífico patrono, S. Lorenzo el de las parrillas, algo así como profeta y propulsor desde hacía siglos del futuro complejo de Ensidesa…”. El otro dato interesante podría ser citar, al menos, los sacerdotes principales que pasaron por la parroquia, sin entrar en detalles, serían: don José Borbolla, don José Espiña, don José Antonio Álvarez y el actual, don José María Murias.
Centrándonos ya en el aspecto artístico de la iglesia, tenemos que decir que en los primeros planos y proyectos se barajaba la posibilidad de que la torre campanario estuviese remata por un adorno que recordase a los hórreos asturianos. Esto no debió gustar mucho en el arzobispado y se sustituyó por un remate más clásico.
El templo es de planta de cruz latina de notables dimensiones (nave de 46x12 metros), con un crucero cuadrangular rematado con un bonito cimborrio o cúpula octogonal. Un atrio, hoy en día con rejas, recorre el frente y parte de los costados norte y sur. Sobre el hastial, se eleva una torre-campanario de 25 metros de altura. El diseño del edificio es personal de Juan Manuel Cárdenas y, el coautor del proyecto del poblado (Francisco Goicoechea Agustí) solo le dio un toque personal a las pilas de agua bendita y bautismal y a los altares.
En el interior es de destacar el hermoso retablo renacentista procedente de la localidad burgalesa de Tubilla del Lago, de pequeñas dimensiones (adaptado con un marco más grande a las grandes trazas de la parroquial de Llaranes), y que fue comprado por ENSIDESA en el rastro de Madrid y restaurado en los talleres del Museo Nacional del Prado por Cristóbal González Quesada. La obra que consta de cuatro tablas laterales que representan escenas de la vida de Jesucristo, otra superior representando la Crucifixión y una predela inferior de tres tablas con imágenes de santos. La obra es del siglo XVI, de autor anónimo y tiene una imagen de Santa Bárbara, copia de una alemana del s. XIII.
Pero sin duda alguna lo que más llama la atención en la iglesia de Llaranes son sus pinturas, vidrieras y mosaicos, realizado todo ello por el polifacético artista madrileño, Javier Clavo (1919-1994). Los mosaicos recorren, con las escenas del Vía Crucis, la nave principal realizados todos ellos con teselas blancas y negras y con resaltes en color dorado. En cuanto a mosaicos realiza, para los altares de las capillas laterales, un Sagrado Corazón y una Inmaculada. En la nave principal, sobre cada altar, realiza mosaicos de San Juan, San Agustín, la Virgen de Covadonga y la virgen del Carmen.
También realiza vidrieras, pequeñas que recorren toda la iglesia y dos enormes y monumentales obras en cada una de las capillas laterales, una del Calvario y otra sobre la multiplicación de los panes y los peces.
Pero si algo hace única a nuestra iglesia parroquial eso son los frescos que realiza por todo el crucero y por la cúpula. Los pilares que sostienen el cimborrio y que enmarcan la nave y el presbiterio, se encuentran decorados con imágenes de los Evangelistas, Apóstoles y Profetas Mayores. La cubierta de la cúpula es abstracta y Javier Clavo llegó a autorretratarse en uno de los apóstoles que hay sobre el lema “Yo soy la vida”, concretamente el vestido con hábito azul y blanco. Esa parte de la iglesia está decorada al cien por cien, como si el autor tuviera miedo a dejarse algún hueco en blanco y siendo lo que hoy en día más fascina a uno cuando ve esta iglesia por primera vez. Javier Clavo, autor de esta maravillosa e impresionante obra dejó su sello para siempre bajo el profeta Daniel, con su firma “Pintó Clavo en 1957”.
Si Llaranes es único por su calidad arquitectónica también esta iglesia es única en las de su categoría y por ello, amigo lector, te invitamos a que vengas a conocerla y, así, ir recuperando y fomentando, más aún si cabe, los atractivos de la ciudad de Avilés, que son muchos y de una gran calidad.
Revista "EL BOLLO"
2012

2 comentarios:

  1. Un blog muy interesant e

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  2. Si es cierto: CAPILLA SIXTINA DEL ARTE VANGUARDISTA RELIGIOSO DEL NORTE DE ESPAÑA.

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