miércoles, 20 de marzo de 2013

Capas Pardas: belleza y tradición

Farol en la procesión de 2012. FOTO: Rubén Domínguez.

 Medianoche del Miércoles Santo. Tras el sobrecogedor sonido del silencio que la Hermandad del Santísimo Cristo de las Injurias portó durante la tarde por el centro de la ciudad, en el barrio extramuros de Olivares, desde uno de los templos románicos más antiguos de Zamora, como es el de San Claudio, y acompañado todo ello por el sonar del discurrir de las aguas del río Duero, sale la procesión de la Hermandad de Penitencia a la calle.
   Desde 1956, constituida con semejanza a otras procesiones de la zona de Aliste, el desfile semanasantero sale a la calle, con farolas apagadas y señales tapadas, únicamente iluminado por los toscos faroles que portan los hermanos, que se ocultan tras la tradicional capa parda que después le daría el nombre popular, tanto a la Hermandad, como a la procesión.
   En cuanto a los sonidos, el bombardino (cuyo nombre significa “voz dulce”) pone las notas musicales al itinerario, mientras que algunos hermanos portan matracas, que rompen el silencio de esta humilde procesión.
   Apenas ciento cincuenta hombres acompañan al Santísimo Cristo del Amparo, la imagen procesional del desfile que manos desconocidas tallaron allá por el siglo XVI y que desde entonces recibe culto en el lateral izquierdo de su iglesia, a orillas del río.
   Tras entrar en la zona amurallada de la ciudad, y recorrer el casco histórico, la comitiva regresa a su barrio, bajo el frío ambiente de la madrugada zamorana, con los sones del bombardino, de las matracas y de los tambores que marcan el paso del Santo Cristo, que ya, con los ojos entreabiertos, se dirige con paso decidido hasta su templo.
   Al entrar en la plaza el silencio se apodera de la misma, hasta que los hermanos comienzan a entonar el Miserere Alistano, mientras el Cristo, llevado lentamente sobre los penitentes hombros de sus portadores, se decide a entrar, bajo el arco románico de San Claudio, donde aguardará un año hasta volver a recorrer las calles y rúas de Zamora, en este desfile donde la plasticidad y la devoción se unen en una mezcla insuperable.

El Itinerario
Zamora, 2013