lunes, 1 de abril de 2013

El valor artístico de la Semana Santa de Avilés

Jesús atado a la columna, durante la procesión del
Martes Santo de 2013.

   La Semana Santa es una celebración cristiana en la que se conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Desde hace siglos se celebra en estas fechas con procesiones y distintos actos religiosos, de mucho valor para las personas creyentes pero también se ha logrado consolidar entre los no creyentes por su carácter histórico y artístico. Todo esto ha hecho que la Semana Santa vaya calando poco a poco en la ciudad hasta ser declarada Fiesta de Interés Turístico Regional y las del Bollo, que las suceden, de Interés Turístico Nacional.
   Estas procesiones que portan valiosas obras del arte local, son organizadas por las nueve cofradías y hermandades que hay actualmente en la ciudad, cuyos años de fundación son: San Juan Evangelista (1948), Nuestro Padre Jesús de Galiana (1947), Santo Entierro y Señora del Gran Poder (1950), Nuestra Señora de los Dolores (1953), Nuestra Señora de la Soledad y Santa Vera Cruz (1953), San Pedro Apóstol (1955), Nuestro Padre Jesús de la Esperanza (1997), Hermandad del Beso de Judas (2008) y la última, creada el pasado 2012, la Hermandad del Santísimo Cristo de la Verdad y la Vida. Si bien, tenemos constancia de cofradías en Avilés desde el siglo XVI, XVII y XVIII.
   Todas portan obras de mucho valor tanto para la historia del arte local como sentimental para los avilesinos, pero en este artículo nos vamos a centrar en dos grupos que se han recuperado en 2011, primero el conjunto de la Capilla de Rivero y también de otra restauración reciente, que es la de la Borriquilla.
   Antes de empezar con ellos vamos a repasar otras obras que también se merecen su mención, como la talla de Jesús de Medinacelli (obra de los talleres de Imaginería Castellana de Madrid), la talla de Jesusín de Galiana, obra de un miembro del taller de Gregorio Hernández (o incluso por él mismo) y cuya gran calidad hace que entre la gente se comente que cuando el artista terminó la obra, ésta le preguntó “¿Dónde me viste que tan bien me hiciste?, ¿dónde me hallaste que tan bien me tallaste?”. El actual, réplica del original, es obra del afamado imaginero conquense Luis Marco Pérez.
   En la procesión del Miércoles Santo le acompañan la imagen de la Dolorosa, portada a hombros desde 1986 y portando un manto bordado en oro con piedras preciosas, y la imagen de San Juan, conocida por su característico baile, y que cuenta con gran devoción en la villa.
   Otros grupos pueden ser “La traición a Jesús en Getsemaní”, de reciente creación, la pequeña imagen de la Verónica que porta un paño con el rostro de Jesús, el Santísimo Cristo de la Verdad y la Vida, que recibe culto en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán de Miranda, o el Cristo muerto realizado en Santiago de Compostela y que tras su desenclavo en la campa de la iglesia de San Nicolás, es llevado a hombros en una urna obra del artista local Horacio Núñez. También es de destacar el Cristo de la Agonía, que forma parte de un calvario, réplica de otro del siglo XVII.
   También son de destacar la Virgen de la Soledad, obra de Julián García Taléns, discípulo del mismísimo Mariano Benlliure, uno de los más afamados imagineros de la época, o la Cruz que porta la reliquia del Lignum Crucis, o el Cristo Resucitado, realizado en 2004 en los talleres de Arte Sacro de Santander.
   La capilla de Rivero, enclavada en la calle del mismo nombre, alberga en su interior un conjunto de tallas de gran calidad artística, como son el San Pedro, Santo Cristo y un Jesús atado a la columna. Todas las obras se restauraron en el 2011. San Pedro se encontraba bastante deteriorado debido a los humos de las velas que desde el 3 de abril de 1945 (fecha en que fue donado por una mujer de la calle Rivero que se fue a vivir a Oviedo) le acompañaron. El Santo Cristo se encontraba con una capa de pintura dorada que, tras retirarse, dejó a la vista de nuevo la belleza de esta obra. Se restauró a pesar de la creencia popular de que si se retiraba de la capilla, ésta se derrumbaría. No se derrumbó y ahora contamos con una preciosa joya que enriquece (aún más) nuestro patrimonio. Por último, el Jesús atado a la columna, de autor desconocido y probablemente del siglo XVII, restaurada por Toni Solís en 1999, forma parte de un grupo denominado la Flagelación. Ahora relucen todas de nuevo en la capilla, tras la intervención de Tríptico Restaura.
   En ese mismo año, a finales, se comenzó a intervenir en el popular paso de la Borriquilla, realizado en 1955 en Santiago de Compostela por Rodríguez y Puente. La Orden Franciscana Seglar de Avilés, propietaria de la obra, avisó del mal estado de conservación en el que se encontraba la peana o mesa, y se pusieron manos a la obra para frenar el ataque de insectos xilófagos y realizar una limpieza de todas las esculturas que componen el grupo.
   Esto es solo un pequeño trazo de la Historia de la Semana Santa en Avilés, esperando que sirva este artículo para felicitar a todas las cofradías que han restaurado sus obras y para las que han aumentado este patrimonio como la Soledad, con unas nuevas andas para la Virgen y una hermosa cruz para albergar la reliquia del Lignum Crucis. Y al resto de Hermandades y Cofradías por el simple hecho de conservar y poner en valor el patrimonio, que es de todos los avilesinos, de los creyentes, y de los no creyentes.
   A todos ellos, enhorabuena.
La Nueva España
Avilés, 26 de marzo de 2013

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